miércoles, 5 de octubre de 2011

Otra huida de la realidad

Hoy es un día de esos en los que la rutina se convierte en algo agotador y las responsabilidades me quedan muy grandes.
Siguiendo mis impulsos, me escaparía a una playa solitaria con su aire fresco de octubre, para meterme en el agua y nadar hasta que se me agarroten los músculos. Más tarde tumbarme en la arena a descansar y dedicarme a mirar pasar las nubes escuchando el mar. Correr, gritar y saltar hasta quedarme sin aliento, perseguir a las gaviotas que bajan al suelo. Revolcarme por la arena, escribir mi nombre en la orilla y disfrutar del atardecer. Hacer una hoguera y sentarme a ver bailar el fuego bajo el cielo otoñal. Mirar la luna y las estrellas hasta que desaparezcan por la luz del amanecer y dormirme bajo el sol de la mañana. Si a esto se le sumase una buena compañía, desde luego, sería ideal. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario